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Cómo resolver las discusiones por dinero con tu pareja

Las discusiones sobre la gestión del dinero, motivadas por nuestra vida en pareja, son una fuente de problemas que debemos tener en cuenta. Veamos las discusiones de dinero más habituales y cómo poder afrontarlas en pareja.

DISCUSIONES DINERO

Según una encuesta de la revista Money publicada en el año 2014, el dinero se mostraba como la razón más común por la una pareja casada puede discutir, por encima de cuestiones como la organización de las tareas domésticas o incluso de la propia convivencia. Y es que la vida en pareja trae consigo muchas más decisiones que la de tener cuentas bancarias indistintas o separadas.

Desacuerdos respecto al gasto

Esta es probablemente la pelea más común de todas. Al convivir en pareja, siempre hay una persona que tiende a gastar, y otra que tiende a ahorrar. Cuando la persona que tiende a gastar hace un gasto que la persona ahorradora no entiende, ya sea porque no lo ve necesario o quizás demasiado caro, se produce una discusión sobre la responsabilidad o el consumo.

En este aspecto, probablemente la peor idea que podemos tener es no comunicar el gasto a nuestra pareja, ya que el ocultamiento puede agravar la mala sensación de la persona ahorradora, y además generar un sentimiento de culpa en el comprador.

Cuando se produce esta diferencia en la pareja, una buena forma de abordarla es teniendo fondos de dinero separados para gastos. Cada uno hace las compras que el otro podría llegar a considerar innecesarias con su fondo, y esto no afecta a la convivencia, al ser fondos pactados. Pero, eso sí, hay que respetar las cantidades adecuadas de los fondos.

FINANZAS PERSONALES

Quién maneja el dinero

Otra de las cuestiones que puede generar muchos problemas en la pareja, es esta. Se puede dar tanto por la propia personalidad de los cónyuges, como por imposiciones basadas en quién gana más o quien menos. Se trata de un comienzo peligroso que puede arruinar la relación de una manera muy grave.

Para evitar que esto ocurra, lo mejor es tener una sensación de equipo en lo que a dinero se refiere. Independientemente de mantener fondos separados o cuentas separadas, la necesidad de valorar las decisiones como decisiones en conjunto y el dinero como dinero conjunto, es el principio básico para evitar la preponderancia de uno u otro, a la hora de tomar decisiones financieras.

Reaccionar al riesgo

Rara vez la pareja va a coincidir en su tolerancia al riesgo, ya que es una capacidad muy personal. No solo hablamos de riesgo en cuanto a inversión financiera, sino también a la hora de afrontar gastos o proyectos de vida.

Claramente quien tiene mayor tendencia a tolerar el riesgo, va a buscar decisiones más arriesgadas, que pueden chocar de frente con una posición más conservadora, o de menor tolerancia al riesgo financiero.

La mejor manera de solucionar el problema previamente, es pactar unos límites de riesgo asumibles por ambas partes. Se trata de tener en ambos casos, en el caso de quien desea asumir más riesgo bajando su nivel de asunción de riesgo, y de quien posee el perfil más conservador asumiendo un poco más de riesgo del que asume.

De esta forma, ambas partes podrán cumplir en cierta medida con su personalidad financiera. Disponer de un buen plan de inversión, pensado previamente, va a ayudar a la pareja a moverse de manera más cómoda por los diferentes niveles de tolerancia de riesgo.

Desacuerdos sobre cómo ayudar económicamente a la familia

Probablemente esta sea de las discusiones más difíciles en una pareja. Aquí entran en juego factores emocionales que no siempre son controlables desde el punto de vista de las finanzas personales.

Por ejemplo, un préstamo a un miembro de la familia de uno de los cónyuges puede generar tensiones si el otro cónyuge no entiende dicho préstamo o dicha ayuda.

De manera que la mejor solución a este tipo de problemas, siempre es la anticipación. Aunque no siempre estemos preparados para que un familiar necesite ayuda económica, tenerlo previsto no es difícil y podría ayudar en el momento de que se produzca.

Todo debería basarse en una serie de acuerdos a partir de las siguientes preguntas:

  • ¿Puedes considerar el dinero que le das a tu familia como un obsequio o regalo en lugar de un préstamo?
  • Si debe ser un préstamo, ¿puedes aceptar que se redacte en un documento de préstamo legal para asegurarme de que se me reembolse?
  • ¿Cuál es la cantidad máxima de dinero que estás dispuesto a dar o prestar a la familia en una emergencia?
  • ¿Hay un número máximo de veces que estás dispuesto a ayudar al mismo miembro de la familia?
  • ¿Hay formas no financieras que puedes ofrecer para ayudar si no está en juego el dar o prestar dinero?
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