Algo está cambiando en la forma en la que los jóvenes se relacionan con su banco. Cada vez más menores de 35 años están dejando atrás las cuentas tradicionales y apuestan directamente por cuentas sin comisiones, sin letras pequeñas y sin obligaciones raras. No es una moda puntual ni una casualidad, es una tendencia clara que se ha ido consolidando en los últimos años y que en 2025 ya es imposible de ignorar.

Este perfil de usuario no busca productos complejos ni promesas a largo plazo. Busca algo mucho más sencillo, no pagar por tener su dinero, poder operar desde el móvil y tener control total sobre sus finanzas sin depender de una oficina. Y eso, para muchos bancos, ha supuesto un cambio de estrategia importante.
Lo curioso es que este movimiento no viene solo de perfiles con pocos ingresos, como se pensaba antes. Cada vez hay más jóvenes con trabajo estable, incluso con buenos sueldos, que rechazan pagar comisiones por una cuenta corriente. No lo ven lógico, y punto.
Por qué los jóvenes huyen de las comisiones bancarias
El principal motivo es bastante obvio, la mentalidad ha cambiado. Para alguien menor de 35 años, pagar 120 o 150 euros al año solo por mantener una cuenta abierta no tiene ningún sentido. Menos aún cuando existen alternativas gratuitas que ofrecen prácticamente lo mismo.
Además, este perfil está mucho más informado. Compara, lee opiniones, cambia de banco sin miedo y no tiene ningún problema en abrir una cuenta nueva si algo no le encaja. La fidelidad bancaria clásica, la de toda la vida, aquí ya no funciona.
Otro factor clave es la digitalización. La mayoría de estos usuarios apenas pisa una oficina bancaria. Todo lo hacen desde el móvil, pagos, transferencias, Bizum, control de gastos. Si el banco no ofrece una app decente o cobra por servicios básicos, simplemente queda descartado.
Por eso han ganado tanto terreno entidades como ING, Openbank o Revolut, que han sabido leer muy bien este cambio. No siempre son perfectas, pero cumplen con lo esencial, cuentas sin comisiones reales, operativa online y pocas ataduras.
También influye, y bastante, la precariedad inicial del mercado laboral. Muchos jóvenes encadenan contratos, cambian de ciudad o incluso de país. En ese contexto, una cuenta flexible y sin condiciones es casi una necesidad, no un capricho.
Cómo es el nuevo perfil de usuario de cuentas sin comisiones
Este nuevo usuario es práctico, directo y poco paciente con las complicaciones. No quiere productos empaquetados ni vinculaciones forzosas. Quiere una cuenta para el día a día y, si más adelante necesita algo más, ya decidirá.
Suele tener varias cuentas abiertas a la vez. Una para cobrar la nómina, otra para gastos, otra para ahorrar algo. Y no pasa nada. Esta diversificación era impensable hace años, pero ahora es bastante habitual entre los menores de 35.
También valora mucho la transparencia. Si un banco anuncia una cuenta sin comisiones, espera que lo sea de verdad. Nada de cargos sorpresa, ni requisitos ocultos, ni cambios repentinos en las condiciones. Cuando eso ocurre, el abandono es rápido.
Hay algo más que conviene destacar, este perfil no busca necesariamente el banco que más paga por el ahorro, sino el que menos le resta en el día a día. Prefiere no pagar nada antes que ganar unos pocos euros a cambio de cumplir condiciones que no le convencen.
En el fondo, este crecimiento de las cuentas sin comisiones entre jóvenes está obligando a todo el sector a moverse. Los bancos tradicionales han tenido que reaccionar, lanzando cuentas online gratuitas o eliminando comisiones para ciertos perfiles. No siempre lo hacen bien, pero el mensaje está claro, o te adaptas o te quedas fuera.
Y esto no parece que vaya a cambiar a corto plazo. Al contrario. Todo apunta a que las nuevas generaciones seguirán presionando para que no pagar por una cuenta corriente sea lo normal, no la excepción.
Puede que para algunos bancos sea incómodo, pero para el usuario es una buena noticia. Más competencia, más opciones y, sobre todo, más control sobre su dinero. Que al final, de eso se trata.