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Qué comisiones puedes evitar en tus cuentas bancarias y cómo hacerlo

Cada vez resulta más sencillo adaptar las comisiones de nuestras cuentas bancarias según la situación económica en la que nos encontremos y nuestras propias necesidades. Pero para ello, es importante informarse acerca de las que podemos evitar pagar y cómo podemos hacerlo. 

cuentas bancarias

Los expertos afirman que la mayoría de los bancos ofrecen cuentas bancarias sin comisiones, especialmente para los clientes que dispongan de una nómina domiciliada con dicha entidad. Lo que se debe hacer es simplemente solicitar a la entidad que cambie nuestra antigua cuenta por una nueva que sea gratuita y si se niega, basta con cambiar a otro banco para dejar de pagarlas.

Comisiones en las cuentas y cómo evitarlas

Actualmente son muchas las entidades que, incluso sin necesidad de tener una nómina, nos permiten deshacernos de multitud de comisiones. Esto se consigue por medio de cuentas sin vinculación gratuitas, con las que ya comercializan tanto entidades bancarias tradicionales como las que encontramos a través de la red.

Como ya hemos mencionado, son bastantes las comisiones cuyo coste realmente no es necesario cubrir. Por ejemplo, la comisión de administración. En el pasado, se trataba de un tipo de comisión que se cobraba por cada apunte que el banco registraba, llegando a generar un gasto importante.

No obstante, a día de hoy a perdido gran parte de la importancia que tenía, por lo que la mayor parte de las entidades ni siquiera se molestan en aplicarla a las cuentas corrientes principales. En el caso de que pertenezcamos a una entidad en el que este tipo de comisión se nos sigue cobrando, disponemos de dos opciones: negociar con la entidad en concreto, o directamente solicitar el cambio a otra en la que no se aplique dicho gasto.

Otra de las comisiones que podemos evitar pagar, es la de mantenimiento de las tarjetas. No parece una tarea sencilla de llevar a cabo, puesto que la gran mayoría de los usuarios parecen encontrarse en la obligación de hacer frente a ella, pero lo cierto es que es más bien todo lo contrario.

Podemos obtener tarjetas que no dispongan de esta comisión tanto en entidades tradicionales como por medio de internet, aunque al principio lo más probable es que el banco nos imponga el cumplimiento de una serie de condiciones para poder lograr que la tarjeta se encuentre libre de pagos.

También existen comisiones que podemos evitar pagar en casos puntuales. Una de ellas es la comisión por reclamarnos un descubierto. Es lógico que nos cobren por esto, ya que hablamos de un esfuerzo que ha tenido que realizar la entidad bancaria para notificarnos el pago de una deuda. Sin embargo, cuando dicho esfuerzo se reduce a un simple mensaje de texto, ya no parece tan lógico el cobro de esta comisión.

Debemos recalcar que el precio a asumir por parte de una comisión como esta, es de entre 30 y 40 euros. Por lo tanto, para poder cobrar una cantidad de esta envergadura, qué menos que haber realizado unas gestiones efectivas de reclamación.

Si no logramos ponernos de acuerdo con nuestra entidad bancaria, podemos solicitar la retrocesión de la comisión por medio del servicio de atención al cliente, o bien elevar una queja al propio Banco de España si lo consideramos necesario.

 

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